Notas de viaje lento en Kioto #14: callejones al amanecer y faroles al anochecer
Kioto no es una ciudad para correr. Muchas veces lo más bonito ocurre entre los lugares famosos: el olor de una panadería al abrir, un autobús silencioso por barrios residenciales, el sonido del agua en un callejón. Alojarse en una casa local te permite vivir el día a día: comprar el desayuno, lavar ropa, dejar los zapatos en la entrada. Esos detalles hacen que el viaje sea más auténtico.\n\nDivide tu día en tres capítulos suaves. Por la mañana, poco: uno o dos puntos y un café. Por la tarde, camina sin prisa—río, calles pequeñas, santuarios de barrio. Vuelve antes del atardecer, descansa y decide si realmente quieres salir por la noche. Kioto se revela a quien baja la velocidad.